domingo, 10 de junio de 2012
Apocalipsis
El día en que los caballos tomaron vacaciones
las personas se volvieron animales de sangre fría,
y entonces todos se transformaron en cubos de hielo.
En ese preciso momento dijeron adiós
al rojo, al amarillo, al café y hasta al naranjo,
para comenzar una dictadura de los azules
que venían a enfriarlo todo.
Y los cubos de hielo caminaban en las calles,
y saludaban a otros cubos de hielo,
con los que se topaban al frente
pensando secrétamente en sus mentes
¿cual de los dos será el más frío?
Y cuando desapareció todo el calor de la faz de la tierra
decidieron que todo se podía enfriar más,
y fué entonces cuando los hielos más grandes,
y los más fríos decidieron cavar para limpiarlo todo.
Los hielos, con su voluntad de ascepcia, y de hospital y de dentista
descubrieron que adentro había calor,
y comenzaron a trabajar concienzudamente en refrigeradores,
y en más refrigeradores para enviar a otros planetas.
En ese momento, en ese preciso instante,
fue cuando se acabaron los días libres de los caballos,
que tuvieron que hacer una gran explosión
para calentar todo de nuevo.
Ya no tengo los mismos espacios que antes, para plantar miradas como espejos, reflejos distantes de la ocurrencia de las cosas... de mirar lo asible y tangible desde la distancia de lo incorpóreo y volátil... todo lo que implica un yo misma.
Ahora no, ahora se comparte, y no por querer o no, sino que por contexto, por variaciones diversas en la forma de ver, en el escuchar, en el compartir... se me ocurrió construir en conjunto y todo eso... vamos a ver que sale.
Igual ya es bastante tiempo, van a ser casi cuatro años... cuatro es un número grande igual, es harto.
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