domingo, 8 de julio de 2007

tic, tac, tic, tac.

que raro.
súper raro, definitivamente.
que raro como creamos cosas y esas cosas inventadas nos hacen pensar en otras, reales, super reales.
que más reales que el dolor, en fin, el dolor y la vaina.

todavía me acuerdo cuando ese día después de ese teléfono fuí corriendo a agarrar ese hervidor recién hervido de metal con las dos manos,

y con las manos rojas y un par de ampoas... darse cuenta; darse cuenta de que realmente no se estaba soñando.

y es que en verdad
y es que en verdad entonces lo único que me hizo dar cuenta fué eso, las ampoas, y los colores de esas flores que no encontraba nunca, y mi cuerpoo con voluntad de volantin que se me escapaba hacia las micros, y esa vez, cuando frente a ese lugar donde venden flores en independencia, buscando las maravillas amarillas que nunca encontraba esa micro, y la dani,que será de esa dani? me tomó de un brazo, y me corrió, y la micro en mi chaqueta, y a mi que se me olvidaba que también eso pasaba...
y es así, y esa así como los 12 y los 23 de mayo, y los 6 de junio, como los 19 de noviembre
y los 17 de octubre
son los días que pasan
y que contarlos sólo nos trae dolores de cabeza
y que finalmente dos años son nada, imagínate si ya decía gardel lo mismo pero de veinte.


hoy ya sé que en invierno sólo se encuentran maravillas en los supermercados
y que por mucha pena que se tenga siempre hay que mirar hacia los dos lados cuando se cruza la calle,

por eso, y por que los rinocerontes seguro ya terminaron de recorrer el camino amarillo
un hip hip hurra.
y un frasco de esteroides para los cerebros en plena semana de globales.

1 comentario:

Taller Literario Moda y Pueblo dijo...

es verdad que los supermercados en invierno estan llenos de maravillas =)

lindos textos y blog, te mandare la info del taller al mails si te interesa

saludos

=)